miércoles, 24 de noviembre de 2021

¿POR QUÉ ES NECESARIO QUE TODO OLORISA U OLÚO RECIBA IYEWÁ?

¿POR QUÉ ES NECESARIO QUE TODO OLORISA U OLÚO RECIBA IYEWÁ?
 
Por: Gabriel González Acosta i Cabanes
Contacto: gabyrichin@gmail.com
Web: logicayoruba.blogspot.com
 
Como todo mortal en algún momento de nuestra vida hemos sentido miedo, nos hemos sentido solos u olvidados, en el hombre existe una fisura, una grieta por donde entran y salen las filias y fobias. Cuando algo nos perturba Orí (Cabeza) también puede perturbar a Awá (el alma) y ¿qué es alma?
El término alma o ánima (del latín anima) se refiere a una entidad inmaterial que poseen los seres vivos. La descripción de sus propiedades y características varía según diferentes tradiciones y perspectivas filosóficas o religiosas.
Etimológicamente la palabra del latín anima se usaba para designar el principio por el cual los seres animados estaban dotados de movimiento propio. En ese sentido originario, las plantas, los animales y los seres humanos estarían dotados de alma. Los avances en la fisiología y neurología permitieron reconocer que los seres animados obedecen al mismo tipo de principios físicos que los objetos inanimados, al mismo tiempo que pueden desarrollar actividades diferentes de estos, como la nutrición, el crecimiento, y la reproducción.
Creo que todos en cierto grado hemos sucumbido a la expansión de esa espiritualidad quebrada, sentirnos olvidados, vivir como autómatas, sin un rumbo espiritual que tomar: Para ello se encuentra una Orisa olvidada, mal entregada e irracionalmente inentendida; Iyewá.
Iyewá significa (nuestra madre, la que está, la madre que está, la madre del alma… etc.) y es esa madre quien posee la capacidad de sellar el vacio por donde penetra la perturbación espiritual de nuestra alma. Obbatalá domina Orí, los pensamientos negativos y todo aquello que desarrolla el pensamiento humano, Iyewá hace lo mismo pero con nuestra alma, con ese vacío que a veces teniéndolo todo no tenemos nada.
Iyewá no es Orisha de cementerio, ni funerarias ni tiene nada que ver con la oscuridad o la muerte, Iyewá es vida, blancura, pureza, felicidad, paz…
Usted debe fijarse bien que cuando se reliza un lavatorio, inmediatamente de cantarle a Obbatalá pasa a Iyewá, porque esta es hija de Odduduwa y su poder es equiparable a Obbatalá y rivaliza hasta cierto punto con su padre Odduduwa, porque si bien nuestro padre es Odduduwa, nuestra madre es Iyewá.
En Nigeria existe un Estado llamado Yewá State allí se realizan sus ceremoniales y su festividad dura muchos días, todo es blanco pues ella aborrece el color rojo y por ende la sangre es roja, con lo cual su ritualidad está centrada en la consagración de recomponer esa alma que ha estado huérfana de madre.
No diré en este texto los rituales que Iyewá lleva para darla bien, pero si a usted le hacen las ceremonias en un cementerio y no en el río, usted ha recibido cualquier cosa menos Iyewá. Solo voy a enumerar por partes los ritos iniciáticos de esta Orisha que para ello requiere de diez días de consagraciones realizando en cada uno un ceremonial. Recuerden bien que estamos tratando con el ALMA de una persona y una vez que se ha comenzado la iniciación esta no puede detenerse y mucho menos improvisar nada. Digo improvisar, porque muchas veces un Oriaté para ganar fama o dinero me ha preguntado por esta ceremonia y luego han cambiado el rito y la persona ha salido peor que ha entrado.
Cuando he dicho que incluso los Olúos la deben recibir es porque los Olúos trabajan por lo menos una vez en su vida con las Iyamí (Madres Ancestrales) y la única deidad que icluso en Nigeria gobierna a este selecto grupo es Iyewá. Con esto no digo que un Olúo que posea Odduduwa trabaje menos, porque mediante Odduduwa se controlan las devastadoras intenciones que a veces poseen las Iyamí, pero Iyewá al ser una de ellas y fun fun (blanca) puede apaciguar el diverso carácter de este selecto grupo de Madres. Como dato a mis amigos Olúos debo decir que cuando esté realizando algún trabajo y se vea Osá Melli y tenga algún que otro contratiempo en su alma (se sienta perturbado, se sienta afligido y no sabe por qué) agarra 9 huevos y los sancocha, les quita la cáscara, le unta epó y efún a los huevos pelados, cubre esto con un paño blanco y cayendo el sol coloca esto en un camino o va al río, pidiendo protección de Iyewá y verá lo bien que se sentirá.
Entonces para no ahondar mucho les explicaré las partes en que se divide la Consagración de Iyewá:
1ra Parte: Registro de adivinación para determinar el addimú que se le ofrecerá a Iyewá, solo excepcionalmente y cuando no agarre nada se preguntará por algún animal y nunca será gallina.
2da Parte: Los 10 jabones que se preparan para bañarse durante 10 días (uno por día)
3ra Parte: Preparar los ingredientes del kofi obborí (rogación de cabeza) que cada día va con algo diferente durante 10 días.
4ta Parte: El noveno día se va al río y se busca a Iyewá, ese mismo día en la noche se atiende Eggun y se hace Ozain.
5ta Parte: En la noche se dará la persona el último baño, se pasa al cuarto donde ya está Iyewá adornada con Ashó fun fun y allí se comienza el rito de iniciación y consagración de la Orisha que termina obligatoriamente cuando salen los primeros rayos de sol y se vuelve al río a terminar esta ceremonia.
He dicho algunos pasos solamente porque como dije alguien inescrupulosamente puede cambiar o variar la ceremonia y acabar con el alma del iniciado. Debo decir que esta Orisha no se lava como otras que usted no participa en nada ni lo inician ni nada… Usted es el principal actor de esta ceremonia que les aseguro que es bellísima y aquellos a los que he entregado esto o le he depurado el alma se han sentido felices. Cada vez que su alma se ponga un poquito descolocada hay que ver qué quiere Iyewá y entonces usted se mejora porque para ello cuenta con su “Madre Espiritual”.
Iyewá es parte de las Iyamí, madres ancestrales; esas madres que nos dieron la vida y nos gestaron durante nueve meses; y fíjese bien, son nueve Iyamí y NUEVE los meses de embarazo que normalmente tiene una mujer, paradójico… Todas las deidades femeninas nacen en Osá a excepción de Yembo que nace en Oddy y por eso reina en cielo, mar y tierra como madre de todos los Orishas que ocupan ese inmenso espacio. El Oriaté que conozca filosofía de Oddun sabe que Osá nace de Oddy, entendamos que eso de que “fulano es hijo de tal” muchas veces viene amparado en los oddun con los que estas deidades bajaron a la tierra. Iyewá, Olosa, Oyá, Obba, Abbata etc.. al ser Iyamí nacen de Osá que a su vez todas son hijas de Yembo, que no es más que Naná Burukú y por tanto es Oddy. Creo que queda claro que Yewá es una de las nueve Iyamí existentes y su ave es la lechuza.
En Cuba se acostumbró a coronar a estas divinidades por medio de Oshún, que nace en Oshé y a su vez Oshé nace de Eyeunle que es Olofin, o si se quiere Nana Burukú, porque recordemos que para muchos Naná es fuente de Yemayá; Oddy y para otros de Obbatalá, Eyeunle.
Los hombres que reciben esta deidad lo pueden hacer a cualquier edad al igual que las mujeres, pues ninguna deja solo a nadie ni les impone el San Benito de “solterones” pero no es conveniente sin embargo que la reciban personas de vida muy dada al vicio y a los excesos carnales; es decir, hay que ser hombre de una sola mujer, aunque usted luego se case diez veces, solo andar con una a la vez, porque recuerde que toda mujer es una Iyá (mujer) y por tanto en su vientre carga los hijos, por tanto, a toda mujer, antes de verla como mujer véala como a su propia madre, fuera de esto no existen mayores restricciones para iniciarse en el culto de Oshún y el resto. Digo Oshún porque a esta tampoco le gusta el deprecio hacia las mujeres y es férrea enemiga del machismo.
Hay una leyenda que cuenta que las Iyamí vivían en un pueblo todas juntas, de tanto en tanto eran visitadas por los hombres y de acuerdo a las partes (hombre y mujer) procreaban; pero esta unión solo duraba hasta que la mujer quedaba en cinta, entonces el hombre se retiraba. Todo iba bien, hasta que un día los hombres decidieron tomar a las mujeres por la fuerza para tener hijos. Las mujeres entonces castigaron a los hombres abortando en masa, asegurando de esta forma que no hubiese descendencia; de esta forma los hombres no tuvieron más que retomar el antiguo pacto.
Por todo ello es que tarde o temprano Iyewá será necesaria y sobretodo si llevamos demasiado tiempo con un vacío tan grande que no sabemos cómo llenar.