miércoles, 29 de septiembre de 2021

OGGUN: EL ORISA MÁS INCOMPRENDIDO DEL PANTEÓN YORUBA AFROCUBANO

Oggún es el dueño de todos los metales, no solo del hierro; y más aún, no es dueño en sí de los metales, pues estos le pertenecen a Ashikuelú, por ello es que entre las tantas incomprensiones sobre este Orisha se encuentra que a él pertenezca el hierro y los metales pesados.

Oggún no es más que el Orisha que da forma a los metales para que estos tengan una utilidad en la vida cotidiana del hombre, Ashikuele o Ashikuelú, que vive en las profundidades cuidando tanto el oro, como el cobre, y el hierro, aunque otros otorgan estos a Oggún para que este confeccione los instrumentos que necesitamos. Ashikuelú viene a ser el Orisha de la minería y Oggún el herrero y orfebre.

Considerar que Oggún esté limitado a dar forma a los metales solamente sería minimizar las múltiples influencias que este Orisha ostenta.

Oggú significa “medicina” y esto lo explica muy bien Don Nicolás Valentín Angarica en su libro “Manual del Oriaté”. Oggún fue médico antes que Inle y Oshosi; en la creación se encargó de dar fuerza a los huesos blancos que puso Mewa y creó la caja toráxica y demás estructuras para proteger los órganos vitales. Abokún y Aggueday tienen una estrecha relación con Oggún, Abokún crea los accidentes que en ocasiones destroza la estructura que Oggún ha creado y Aggueday quien por maldiciones deforma el esqueleto pactan con Oggún todo lo que sucede.

Cuando el Orisha desea castigar alguna falta muy grave permite que estos dos Orishas, Abokún y Aggeday destruyan su obra, pero si con él se cumplimenta siempre responde en favor del ser humano fortaleciendonos y arreglando las estructuras óseas dañadas. Las prótesis que utilizamos cuando un hueso falla se confeccionan en Titanio, y es donde interviene Oggún con su influencia salvadora.

Debo además acotar que la mandarria con la que Orunmila venció a Ikú fue echa por Oggún, porque la mandarria es el símbolo de Oggún y representa precisamente eso “La derrota de Ikú”. Incluso muchos Olúos decían que Oggún poseía los colores negro y verde como título obtenido por ayudar a Orunmila a vencer a Ikú.

¿Por qué el carácter de Oggún se considera violento, osco y digamos... malo? Pues esto es una simple alusión a que mediante la fragua del hierro y demás metales el hombre creó armas y con ellas la guerra, la muerte y la destrucción. La culpa que carga Oggún para los Iguoros es el simple hecho de que forjó armas que causan la muerte, pero la utilidad de estas armas ¿ quién las decide: Oggún o el hombre?

La famosa ceremonia de “Pinaldo o Cuchillo” que de ella hablaremos luego, no es más que el ofrecimiento de Eyebbale a los Orishas y el permiso de sacrificar animales de cuatro patas, según otros incluso de plumas. Toda persona que poseea Oggún con su respectivo diloggún puede ofrendar eyebbale a sus Orishas u Orishas de la Colectividad Lukumí, porque fue Oggún quien creó el cuchillo.

Al sacrificar un animal utilizando Obbe (cuchillo) decimos “Oggún lo kuá” que significa que fue Oggún quien dio muerte al animal, porque nadie tiene permiso para matar a nadie, y siempre se ha expeculado que esa culpa la tiene Oggún porque creó el cuchillo; pero ¿Qué pasa entonces con Naná Burukú? a la cual se le sacrifica con cuchillos de caña brava, acaso no estamos matando también y sacando sangre, entonces en ese caso qué decimos ¿Oggún lo kuá? ¿por qué? Si Oggún allí no estaba, no habían metales él no pudo haber matado entonces a nadie; con lo cual desmontamos el mito de que la culpa de la sangre vertida la tenga Oggún.

Sé que muchos dirán que igualmente cuando sacrificamos un animal con las manos también está la violencia, y esa violencia es Oggún. Yo con el debido respeto debo decir que el uso de la fuerza no quiere decir violencia, violencia según el diccionario es: “[...] conductas que deliberadamente acomete un sujeto con el fin de causar daño o sufrimiento [...]”y como bien sabemos a pesar de que arrebatamos la vida de un animal y esto es un daño, el animal en cuestión se otorga de forma votiva; es decir, no sacrificamos al animal con el fin de causarle dolor o sufrimiento , de ultrajarlo, de hacerlo sufrir o torturarlo, y debo aclarar que sacrificar no es una tarea fácil, pues mientras más se prolongue el sacrificio y más sufra el animal, menos beneficio le traerá a cualquiera que lo realice, sea Olúo, Olorisa o lo que sea...

Es decir que un médico cuando nos opera o nos extrae una muela es violencia; no señores, una cosa es fuerza y otra violencia. Oggún es fuerza en todos los aspectos de la vida, por la fuerza del esqueleto nos mantenemos en pie, con la fuerza creamos lo bello y también lo malo o feo, de eso tiene culpa el ser humano y no Oggún.

Un patakí nos relata que Ikú dijo que todo aquel que sacrificara él no lo perseguiría, entonces Oggún creó el cuchillo para que el hombre sacrificara y así Ikú no lo buscaría, ¡esta es la verdadera explicación del “Oggún lo Kuá”, gracias a Oggún por medio del cuchillo y el sacrificio, Ikú queda complacido y somos salvados! Cuando hacemos el fifecho o fifeto que se le da a Oggún es para que este calme esa eyé, ese Ikú que está en el Igbodún tomando la vida de los animales que ya murieron, Oggún es el único que termina el vertimiento de sangre, diciendo a Olofin que ya las deidades han quedado conformes, Ikú ha sido congratulado y por tanto sus servidores, los Olorisas han quedado eximidos de derramar su sangre; es pactar con Ikú que el trabajo está hecho y puede retirarse del Ilé.

Obbe (cuchillo) no es un Orisha, sino el instrumento de poder de Oggún. De esta forma creo que ya se ha explicado que Oggún no es ni un caníbal ni un asesino psicópata.

Otro punto al que vamos a referirnos es aquel en que un mito convertido en patakí pone a Oggún en la fase de violador, pederasta, abusador y tantas otras cuestiones que más que vergüenza deberían ser tomadas como herejías repugnantes que desgraciadamente se han popularizado por aquellos lectores que quieren que el orisha sea reflejo de nosotros. En un mito de Oshumare hablan de que este al nacer se comió a su madre Yembo, sin embargo, este no fue castigado como hicieron con Oggún, ¿por qué? Yo debo explicar que el día que un Orisha posea tantas cualidades negativas no merece estar en nuestro panteón, además no los hubiesen deificado en África. Digamos que me preguntan quien es Oggún y yo le explique a un Aleyo: “Oggún no es más que el Dios del hierro, que bebe mucha sangre, que es violento, que creó las armas para matar a otros hombres y que se dedica a violar a todas las demás Orishas del panteón yoruba...” ¿Podría un aleyo entonces querer adentrarse en este maravilloso mundo? Claro que no, ni yo tampoco como Oriaté querría tenerlo.

Oggún no fue culpado por el incesto ni mucho menos, Oggún se autosentenció cuando con dolor observó la distorsión de aquello que él creía bueno para el hombre; observó como esa fuerza de manos y pies se utilizaba para matar y hacer daño, cuando esas armas no eran para defensa sino para dominio, cuando ese Obbe no era para obtener alimento, sino masacre... El mundo es como es y ante Olofin nadie carga con sus culpas: “Si matamos es porque Oggún nos dio las armas, si sometemos a alguien es porque Oggún nos dio fuerza y si violamos es porque Oggún nos dio erección en el miembro viril”. Olofin cuestionó a Oggún, quien con el sufrimiento y contrariedad propia de tanta ingratitud del mundo, dijo: “Padre no me maldiga, yo solo me voy a maldecir, trabajando día y noche donde nadie me vea y sin contacto con el ser humano”.

Muchas personas no conocen que cuando la especie humana vino a la tierra Olofin deseó que hubiese procreación para asegurar el crecimiento de la congregación pero todo era infructuoso, hasta que Oggún dotó al pene de fuerza, la erección y de esta forma sí se pudo asegurar que el hombre penetrara a la mujer y los animales a sus parejas y de esta forma la población creció. El hombre, plagado de errores e inducido por Abbita pensó que ya que su miembro podía penetrar, podía tomar a cuanta mujer desease y de ahí nació la violación que nace en Oggundá, donde por Iré habla de que si usted no puede engendrar haga rogación al pie de Oggún y si sufre de impotencia este le resuelve el problema, pero en ossobbo se le advierte de que hay una violación rondando y casualmente es Oggún quien protege a sus hijas a e hijos de este hecho repugnante. Todos sabemos que la culpa de que exista violación no es del pene, sino de la cabeza y sus pensamientos, porque todos los varones tenemos erección, pero no todos los que tienen erección son violadores. Con esto quiero decir que Oggún otorgó rigidéz y fuerza al miembro, porque Oggún es la fuerza, pero no es culpable de lo que el hombre quiera hacer con su pene una vez erecto.

Otra de las culpas que carga este Orisha es comer perro, precisamente el (ayá) lo comen muchas deidades y entre ellas Inle que cuando vive en la tierra come perro. El perro, y esto lo he explicado en el libro “Ebbó y Obras variadas por Oddun” es el único que con su sangre redime al ser humano, debido a que es el mejor amigo del hombre, dio la vida por su amo para redimirse ante Olofin. Como ya debemos suponer un Orisha que ha sido tan juzgado y maldecido solo puede ser redimido mediante la sangre del perro, pero esto no siempre es así, a Oggún se le puede ofrecer chivo en vez de perro y NO PASA NADA, SIRVE IGUAL, porque al ounko sirve para pagar y expiar cualquier pecado.

Ahora y habiendo explicado un poco las características del Orisha me adentro en sus ceremoniales.

El color del orisha Oggún es el rojo, aunque existen casas que confeccionan sus elekes de negro, verde y una cuenta morada.

Oggún puede llevar una o tres otás, posee la misma cantidad de garabatos y sus siete güiros que se cargan muy similar a los de Elleguá pero en vez de atarlos con hilo de mariwó se utilizan cadenitas. Es imprescindible que quien vaya a ser consagrado en este Orisha busque el Ozun de Oggún que se llama “Chibirikí”, un pedazo de raíl de línea, tres machetes grandes, una mandarria de igual tamaño y siete que van dentro de los güiritos.

El pilón de Oggún se lava con sus ewes, es de piedra y hay quien ha puesto un yunque como pilón. Se le da un akukó que luego se lleva a la línea del tren.

En el río a su Iyawó se le baña primero y ya luego se busca un grillete que se ata al tobillo y el otro extremo al caldero, allí mismo se da 1 gallo y una jutía. Luego del sacrificio cinco hijas de Oshún con 5 igbas de miel irán poniendo miel en los labios del Iyawó a medida que vaya saliendo del monte; esto no es porque Oggún la haya violado ni mucho menos, sino porque el único Orisha que trató a Oggún de una forma cordial, amorosa y comprensiva fue Oshún, quien le trajo la alegría a Oggún a través de la miel. (estas son leyendas propias del folklore cubano). La jutía y el pollo al igual que en Elleguá se evisceran, se ahuman y van al trono.

La segunda parte de la ceremonia es una línea de tren y allí se da un chivito y un gallo que se dejan allí. De esta forma Oggún está completo. El resto del Kariosha es igual que el de los demás guerreros, se corona en el patio y no posee restricciones. El collar que usa el omó Oggún durante todo el tiempo de su iniciación es la llamada cadena Shagbá, ese es el verdadero collar de Oggún.

OGGÉ DE OGGÚN

Esto se cargan como mismo se cargan los de Shangó pero sin nada de Shangó, todo es de Oggún y lleva:

- Lerí de Akukó, etú, eyelé.

- Ashé lerí de Oggún.

- Rosadura de las piezas de Oggún.

- 7 ataré guma.

- 1 otá negra.

- Ekú, eyá, awaddó guamá.

- 1 machetico y una mandarria.

- Ozun de los cuatro colores.

- Otí, oñí, efún.

- Los testículos del ounko de Oggún.

- Espuelas de akukó.

- Los elementos que la casa de Osha, que desee

incorporar.

Este Oggué come con Oggún siempre y cuando el omó Oggún esté débil debe de darle un akukó.

OROIñA
- Este Orisha se lava junto a Aggayú y no es más que una ota grande y negra que no habla, solo se le homenajea en el Ozain de Aggayú y luego de esto se coloca en el caldero del Omó Oggún porque ella le ayudó a fraguar el hierro con el que construyó las piezas de Orishaoko para labrar la tierra. Come la primera vez con Aggayú y luego con Oggún.
ATRIBUTOS DE OGGÚN
- Todos los metales.
- Cadena.
- 3 machetes.
- Mandarria.
- 7 garabatos de hierro.
- 1 cuchillo que se lava con él.
- Mariwó.
- Chibirikí.
Contacto: gabyrichin@gmail.com