domingo, 12 de diciembre de 2021

Ire&Ossobbo

Ire & Ossobbo

Por: Gabriel González Acosta i Cabanes
Contacto: gabyrichin@gmail.com
Web: logicayoruba.blogspot.com

Al principio del mundo, existían dos grandes árboles: Iré y Ossobbo. Ossobbo obedecía a Olofin, le rogaba y hacía todo cuanto se le aconsejaba, Iré por su parte hacía todo lo contrario; no es que fuese malo e irrespetuoso, sino muy confiado y seguro en sí mismo, en el verdor de sus hojas, la fortaleza de su tronco y la belleza de su copa siempre verde y frondosa.
Un día Olofin por mediación de Elerí Ikpin (Orunmila), único testigo de la Creación hizo ossodé (consulta) a Ossobbo y le encomendó que para existir debería realizar obras con sus hijos y oír el consejo. De igual forma aconsejó a Iré. Ambos árboles se fueron y Ossobbo cumplió rápidamente lo pactado con Olofin e hizo “ebbó”.
Iré se burlaba de Ossobbo tachándolo de superstiticioso, paranóico e hipocondriaco y como es de suponer Iré no hizo nada, siempre confiado de sí mismo.
Al pasar de los días vinieron lluvias y luego sequías, la tierra se inundaba y otras veces se tornaba casi desértica; Ossobbo se adaptaba con facilidad a los cambios, siempre haciendo rogativas mientras que Iré iba poco a poco secándose y muriendo.
Luego de pasadas las pruebas, Olofin observó que el hombre solo veneraba a Iré y este les proveía el bienestar, Ossobbo, que se sentía menospreciado fue a ver a Olofin, quien le dijo: “Tus ramas se tornarán en mal para el hombre y tu tronco será Ikú”; es por ello que todos los ossobbos: aro, ofo, eyo, tiya tiya, acobbá… desencadenan en Ikú; sin embargo todos los iré no son iguales.
Variadas historias nos representan a ossobbo e iré en las mismas circunstancias, un Iré confiado y un Ossobbo que se cuida demasiado, que cumple y sale airoso escuchando los consejos.
Hoy en día existe el gran error de asegurar y hasta casi tomar como un hecho que “tal santo me dio ossobbo” NO EXISTE, jamás un Osha u Orisha da iré u ossobbos a su libre voluntad, como tampoco castigan o causan daño al hombre. La frase correcta es: “el santo me vió ossobbo” y esto se traduce en que un Osha observa que en el transcurso de la vida y el desarrollo de un iguoro o aleyo existe un obstáculo, un tropiezo que se puede evitar haciendo lo mismo que hizo aquel árbol; oyendo consejos y haciendo ebbó.
El iré es más efímero ya que si obtenemos un “owó” y este no es bien gastado, manipulado o conseguido, todo se transformará en un gran problema.
La palabra ebbó quiere decir “botar el ossobbo” y esto se realiza cuando en un oddun se hace esto omnipresente, de igual forma en un Iré (bien) que es Coto Yale (no firme) así como en otros tantos oddun que por su propia naturaleza vienen cargados de más negatividad que positividad.
Otro error en que muchos Oriatés caen es a la hora de buscar el ossobbo y expongo dos comparaciones de lo que es incorrecto y lo que es correcto:
 
INCORRECTO:
Ossobbo Ikú otonoguá (Un mal de muerte que se cumple por la mano de Dios o la misma acción del curso de la vida)
Pero esta muerte llega en el tiempo por una enfermedad, una revolución, una pérdida ¿o qué?
 
CORRECTO:
Ossobbo Ikú intorí Aro Otonoguá (La muerte vendrá por un proceso de enfermedad que existirá en el tiempo sin la intervención externa de elementos)
Esto quiere decir que a lo largo de su vida usted enfermará y esto lo llevará a la muerte. Todo este desarrollo nos lleva a conocer que sin que mediase una brujería o accidente nos enfermaremos y moriremos, ej: demencia senil u otra que viene con la edad.
El cáncer se desarrolla en nuestro cuerpo muchas veces por malos hábitos y otras por que “tocó” y desgraciadamente lleva a la muerte en algunos casos: el cáncer es una enfermedad (aro) que nos conducirá a la muerte (Ikú).
Y digo que es un error del Oriaté y los iguoros no descifrar estas cosas, porque muchos aleyos continúan coronando Osha y a los tres meses o a los pocos años fallecen repentinamente de una enfermedad. A esa hora las frases más comunes y no sin sentido son: “fulano no sabe hacer santo” “en itá eso no salió” “salió peor de lo que entró” entre otras tantas expresiones de dolientes y el consiguiente bochorno que esto trae sobre una casa religiosa. Por todas estas cosas muchas casas han perdido ahijados y los aleyos no buscan salvación en ellas.
La realidad es que el diloggún al igual que Ifá no se equivoca nunca, mas, desgraciadamente es un oráculo sagrado descifrado por hombres y los hombres por ignorancia cometemos errores, algunos garrafales.
Retomando la problemática de la que hablaba anteriormente, vemos que en un ituto cuando tomamos la libreta del finado, observamos que en efecto hay un Ikú, pero no dice cómo iba a venir ese Ikú. Vemos que el Oriaté se limitó a decir que vendría mediante algo que ya estaba escrito porque así lo decidió Olofin.
Otras veces apoyados en odduns se puede ver por dónde viene hablando el Orisha, esto es “tirar piedras al azahar”. En Oddy Melli, por solo poner un ejemplo, el patakín nos aclara que el hoyo se abrió por un adulterio, que la zona genital debe de cuidarse, que no pierda sus costumbres, y que además habla la maternidad y tantas otras cosa; no podríamos realizar adivinación basándonos en toda su filosofía ¿Usted debe cuidarse de morir en un adulterio, de ahogarse en la playa, de morir dando a luz, de que su madre lo lleva a la muerte y de que le echen brujería? esto es descabellado y nada tiene que ver una cosa con la otra. El santo; si bien puede ver que una vida es promiscua y dada al adulterio, esa no será la causa de su falllecimiento y es por ello que hay que indagar a profundidad en los oddun, pero también en los ossobos y sus diversos orígenes.
Nada está reñido con llevar a cabo una u otra cosa para “refrescar los odduns”. cuando los ossobbos son otonoguá se realizan ebbó, no para “quitar”lo que Olofin determinó, sino para alejar (si cabe) o que la prueba no sea tan dura. No es lo mismo ingresar en un hospital para realizarse una intervención quirúrgica y salir de él con un problema mayor, que acudir al mismo, pasar nuestra prueba y salir airosos del problema. Incluso existen ebbó para descanzar en paz a la hora de la muerte. Otonoguá es que viene “de cabeza”esa problemática, pero no dice si la prueba se pasará bien o peor.
En historias de iguoros y sus libretas y posterior deceso se pueden observar estas cuestiones. Muchos han padecido una enfermedad que se pronostica dolorosa y penosa y sin embargo han fallecido en sus camas sin el menor vestigio de sufrimiento. Cabe señalar que algunos iguoros han sido víctimas de otros ossobos, y aunque han llegado estas malas profecías los efectos han sido menores de lo que se esperaría sin la intervención de algún que otro ebbó o plegaria.
Los Registros de Entrada son una manera clara de conocer lo que está por venir, ya sea que lo realice un Oriaté o un Olúo, ya que si bien esto no impide la realización del Kariosha, sirve de advertencia de que existe un mal que los Orishas harán más llevadero.
Para llevar a cabo un ebbó es necesario que convivan varios elementos. Un Oriaté capacitado, un aleyo o iguoro confiado y con fé y un ambiente armonioso pleno de paz, alejado de malos pensamientos y dobles sentidos, así como la famosa cuestión de los “acheddí” que lamentablemente son quienes marcan la calidad y la cantidad de los ebbós.
Este libro pretende, no abarcar todo el conocimiento sobre este tema, pues existen miles de ebbó, incluso quien lleva lo que va o lo que falta es Osha y los odduns.